Las veo siempre por la calle a esas horas en las que todo el mundo está trabajando o tirados en casa masturbándose viendo la porno oculta en el último rincón del ordenador.
Siempre miran con descaro aunque si te descuidas apenas se están fijando en el de atrás porque lleva un mejor pantalón.
Van de alternativas, aunque no pueden dejar pasar por alto la moda de guardar la línea, por eso la mayoría desembocan en anorexia o bulimia.
No saben lo que es el trabajo - ¿y, para qué? -, viven de sus papis y sus mamis, les pagan el alquiler, los novios, los porros y el alcohol barato.
Dan lecciones de la vida cuando son unas plañideras que apenas están asomando la cabecita por el cascarón de la vida.
Así son las Madonnas proletarias.
Kissel, febrero de 2010 en La bolera...

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