Pura y dura poesía maldita, al fin, después de meses, volvió a mi mente, ¿o fuí yo quien la buscaba?...

En el humo se desvanece el pasado
parte soy del presente que me desprecia,
En mi lecho hay una barahúnda ; pero sus gritos son olvidados
y cuando amanece las cordilleras de la amapola
socavan mis pulmones que ya respiran por inercia.
Entonces mi cuerpo se levanta y, descalzo,
me dirijo al espejo y clavo en él mis huellas , impregnadas de sudor.
Tengo sueño y llueve fuera,
lo peor del olvido es que camina hacia la nada.